Las Y Los Expertos Y Defensores Advierten Que Brotes En Las Granjas De Crawfish Volverán A Suceder

May 27, 2020
Originally published on May 27, 2020 1:22 pm

Translated by Maria Luisa Rosal. (Leer en inglés)

Las y los expertos en salud y defensoras y defensores de los derechos de las y los trabajadores dicen que no están sorprendidos por los recientes brotes de coronavirus en la industria del crawfish y advierten que el virus continuará propagándose a menos que la industria haga cambios para proteger mejor a las y los trabajadores.

El 18 de mayo, el Departamento de Salud de Luisiana anunció que estaba investigando brotes en 3 instalaciones relacionadas con el crawfish en la región Acadiana. La agencia dijo que no planea identificar las instalaciones, pero confirmó que aproximadamente 100 personas dieron positivo por el virus.

Al menos algunos de las y los trabajadores que dieron positivo fueron trabajadoras y trabajadores migrantes, dijo el Dr. Alex Billioux, secretario adjunto de la oficina de Salud Pública del estado, en una conferencia de prensa el martes.

La divulgación se produjo menos de una semana después de que el estado entró en su Primera Fase de su reapertura económica, y después de que las noticias de brotes en las plantas empacadoras de carne en todo el país habían estado en los titulares durante varias semanas.

“Creo que es muy similar al envasado de carne y al procesamiento de carne,” dijo la Dra. Susan Hassig del brote entre las y los trabajadores de crawfish.

Hassig es profesora de epidemiología en la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane, y es miembro de la Fuerza de Tarea de Alimentos y Agricultura de la Comisión de Luisiana Resiliente, uno de varios grupos convocados por el gobernador para ofrecer recomendaciones a varias industrias sobre como abrir de manera segura diferentes sectores de la economía.

En ambos casos, las personas están trabajando en espacios reducidos, a menudo apretados alrededor de un transportador central con productos alimenticios en rápido movimiento, dijo Hassig.

“Creo que cualquier entorno en donde la fuerza laboral está en proximidad cercana unas personas a otras durante un periodo prolongado de tiempo, es un entorno de riesgo potencial,” dijo.

Por esa razón Hassig dijo que “no estaba sorprendida” al enterarse sobre el brote en las instalaciones de crawfish cuando se anunció esta semana.

“Que haya sido documentado es quizás la parte más sorprendente,” dijo Sabina Hinz-Foley Trejo, organizadora principal de la Alianza de Trabajadores de Mariscos y Pescados.

Asimismo, las y los defensores de los derechos de las y los trabajadores tampoco se sorprendieron.

La Alianza de Trabajadores de Mariscos y Pescados es una iniciativa del Centro de Trabajadores por la Justicia Racial de Nueva Orleans, que trabaja en temas de justicia económica y temas laborales con las y los trabajadores de mariscos en lugares rurales. Gran parte de su membresía son trabajadoras y trabajadores huéspedes con visa H-2A o H-2B, o indocumentados.

Personas trabajadoras migrantes constituyen una parte importante de la fuerza laboral en instalaciones de procesamiento de mariscos en el estado.

Según las últimas estadísticas del Departamento de Trabajo compiladas por la Dr. Maria Bampasidou, profesora de economía agrícola y de agroindustria en la Universidad estatal de Luisiana, 31 procesadores de mariscos solicitaron a 1.467 trabajadoras y trabajadores huéspedes bajo el programa de visa H-2B durante el año fiscal de 2019.

Trejo dijo que comenzó a escuchar informes de trabajadoras y trabajadores de procesamiento de crawfish enfermandose con síntomas de COVID-19 desde mediados de marzo. Desde entonces, las y los trabajadores con los que ha hablado han expresado cada vez más su confusión y temor sobre sus lugares de trabajo, sin saber que medidas de seguridad estaban obligados a proveer sus empleadores.

Trejo dijo que algunos instalaciones de procesamiento no han estado proporcionando suficiente equipo de protección personal, agregando escudos protectores entre las y los trabajadores, o distanciando adecuadamente a las y los trabajadores para mitigar la propagación del coronavirus.

“En las plantas de procesamiento, las personas están pelando codo a codo,” dijo.

Una mujer que pela crawfish en una planta procesadora en la zona rural de Luisiana le dijo a la Radio Pública de Nueva Orleans la semana pasada, antes de que las y los funcionarios de salud anunciaron los brotes en Acadiana, que su empleador le proporcionó redecillas para el cabello pero no cubrebocas. Ella habló con la Radio Pública de Nueva Orleans bajo condición de anonimato ya que teme represalias de su empleador.

Mediante una intérprete, la trabajadora hispanoparlante dijo que había acceso a desinfectante de manos en la facilidad, pero que las y los empleados aún estaban trabajando codo a codo, y que si extendía su brazo podía tocar a la persona que estaba a su lado.

El Departamento de Salud no identificará nombres

El Departamento de Salud de Luisiana aún sigue investigando los brotes y dice que no pretende divulgar los nombres de las instalaciones donde ocurrieron, dijo la Dra. Tina Stefanski, directora médica regional de la Oficina de Salud Pública en Acadiana (Region 4).

Stefanski dijo que es importante que las y los miembros del público sepan si un brote importante ha ocurrido en su área para que puedan tomar precauciones adicionales para ayudar a limitar la propagación del virus, pero que no es útil identificar los sitios de trabajo.

“De hecho, podría disuadir nuestra capacidad de trabajar con individuos que intentan comunicarse con nosotras y nosotros,” dijo.

Cuando se trata de brotes grandes como este, explicó Stefanski, el departamento de salud necesita poder investigar a fondo, y necesita tener una buena relación con aquellas empresas para poder hacerlo. Si las empresas son nombradas, es posible que no quieran cooperar con las investigaciones o que no busquen ayuda rápidamente durante brotes a futuro.

“Tengo certeza de que volverá a suceder.”

Tanto Trejo, defensora de derechos de las y los trabajadores, y Hassig, epidemióloga, sienten que futuros brotes son inevitables.

“Podra volver a suceder,” dijo Hassig. “Estoy segura que volverá a suceder.”

Hassig dijo que está claro que el virus está presente en las comunidades rurales, y que a medida que estas instalaciones reabran y mientras otras sigan operando, las y los empleadores deben pensar “con mucho cuidado” sobre cómo mantener seguros a sus trabajadores y trabajadoras.

El virus seguirá propagándose en cualquier entorno en donde las personas estén en contacto cercano durante largos periodos de tiempo sin el distanciamiento adecuado o protecciones físicas como cubrebocas, o divisores de plexiglás entre las y los trabajadores, dijo.

“Y se puede transmitir de manera muy, muy eficiente. Y eso tendrá consecuencias no solamente para las y los trabajadores, sino también para la comunidad en que viven, y en la industria en que trabajan también.”

Trejo, la defensora laboral, está de acuerdo, pero agregó que las y los empleadores tienen un papel que desempeñar.

“Tenemos que crear espacios para que las y los trabajadores también sientan que puedan hablar y ayudar a monitorear lugares de trabajo a medida que abramos la economía para reducir el daño de esta crisis de salud pública,” dijo.

Mediante una intérprete, la ex peladora de crawfish Martha Uvalle, quien actualmente trabaja como una organizadora con la Alianza de Trabajadores de Mariscos y Pescados, le dijo a la Radio Pública de Nueva Orleans que las y los empleadores a veces amenazan con no traer de vuelta a las y los trabajadores huéspedes para la siguiente temporada de trabajo temporal si piden cambios en su lugar de trabajo, por lo que las y los trabajadores se sienten divididos entre defender sus derechos o aumentar sus posibilidades de regresar.

En un comunicado, el Centro de Trabajadores por la Justicia Racial de Nueva Orleans, que supervisa Alianza de Trabajadores de Mariscos y Pescados, hizo un llamado para protecciones para las y los denunciantes y el fin de las deportaciones.

El Departamento de Salud de Luisiana dice que bajo las nuevas restricciones de la Primera Fase, las y los empleados de empresas esenciales como las granjas de crawfish e instalaciones de procesamiento deben usar revestimientos. Bajo la orden de quedarse en casa, simplemente fueron “recomendados”.

Más allá de revestimientos y divisores de plexiglás, Stefanski recomienda que las y los empleadores de empresas como estas que realicen exámenes de salud, como controles de temperatura, a medida que las y los trabajadores se presentan a sus turnos.

“Estamos intentado volver a un estado más normal,” dijo. “Y la mejor manera en que podemos hacer eso, y hacerlo con seguridad...es, nuevamente, las mismas precauciones básicas que la gente probablemente esté cansada de escucharnos decir. Pero son muy ciertas, y son la mejor herramienta que tenemos.”

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